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lunes, 9 de abril de 2012

Al faro - de Virginia Woolf


Esta es una de las más hermosas novelas que he leído en toda mi vida. La revista Time incluyó la novela en su lista de 100 mejores novelas en lengua inglesa entre 1923 y 2005. La Modern library la consideró una de las mejores novelas en inglés del siglo XX.

La novela se ambienta en la casa de veraneo de los Ramsays en las Hébridas, en la isla de Skye. La sección comienza con la señora Ramsay asegurando a James que deben ser capaces de visitar el faro al día siguiente. 

Esta predicción la niega el señor Ramsay, quien muestra su seguridad de que el tiempo no aclarará, una opinión que genera cierta tensión entre el señor y la señora Ramsay, y también entre el señor Ramsay y James. Este incidente en particular se menciona en varias ocasiones a lo largo del capítulo, especialmente en el contexto de la relación entre la señora y el señor Ramsay.

Los Ramsay han recibido en su casa a una serie de amigos y colegas, uno de ellos Lily Briscoe, una pintora joven e insegura que intenta retratar a la señora Ramsay y su hijo James. Briscoe se encuentra llena de dudas a lo largo de la novela, dudas alimentadas en gran medida por las afirmaciones de Charles Tansley, otro invitado, señalando que las mujeres son incapaces de pintar o de escribir. El propio Tansley es un admirador del señor Ramsay y sus tratados filosóficos.

La sección se cierra con una gran cena. El señor Ramsay casi habla bruscamente a Augustus Carmichael, un poeta de visita, cuando este último pide repetir la sopa. La señora Ramsay, quien está esforzándose por la perfecta cena, se siente ella misma indispuesta cuando Paul Rayley y Minta Doyle, dos conocidos que ella ha juntado en compromiso, llegan tarde a la cena, pues Minta perdió el broche de su abuela en la playa.

La segunda sección se emplea por el autor para dar un sentido del tiempo que pasa, la ausencia y la muerte. Woolf explicó el propósito de esta sección, escribiendo que «era un experimento interesante que daba la sensación de que pasaron diez años». 

El papel de esta sección al unir las dos partes dominantes de la historia también se expresa en las notas de Woolf para la novela, donde por encima de un dibujo de una forma de «H» ella escribió «dos bloques unidos por un corredor». 

Durante este período Gran Bretaña empieza y acaba de luchar la Primera Guerra Mundial. Además, se informa al lector de la suerte que corrieron los personajes que se presentaron en la primera parte de la novela: la señora Ramsay fallece, Prue muere por complicaciones al dar a luz y Andrew en la guerra. El señor Ramsay queda perdido sin su esposa para alabarlo y reconfortarlo durante sus períodos de miedo y su angustia en relación con la perdurabilidad de su obra filosófica. 

En la sección final, «El faro», parte de los Ramsay que quedan regresan a la casa de veraneo diez años después de los acontecimientos relatados en la parte I, pues el señor Ramsay finalmente planea hacer el largamente demorado viaje al faro con su hijo James y la hija Camilla, «Cam». 

El viaje casi no acontece, pues los niños no estaban preparados, pero al final salen de casa. En el camino, los niños están de morros con su padre por obligarles a ir. James mantiene firme el bote, y más que percibir las palabras bruscas que esperaba de su padre, oye alabanzas, proporcionando un raro momento de empatía entre el padre y el hijo; la actitud de Cam hacia su padre también ha cambiado.

Los acompaña el marinero Macalister y su hijo, quien pesca durante el viaje. El hijo corta un trozo de carne del pescado para usarlo de cebo, lanzando el pescado herido al mar.

Mientras navegan hacia el faro, Lily intenta acabar su pintura inacabada. Reconsidera sus recuerdos de la señora Ramsay, agradecida por la ayuda que le dio empujando a Lily para que continuara con su arte, y al mismo tiempo luchando para liberarse del control tácito de la señora Ramsay sobre otros aspectos de su vida. Al acabar la pintura y verla, queda satisfecha, y se da cuenta de que la ejecución de su visión es más importante para ella que la idea de dejar algún tipo de legado en su obra – una lección que el señor Ramsay aún tiene que aprender.

viernes, 3 de diciembre de 2010

LA HOGUERA DE LAS VANIDADES - DE TOM WOLFE


Ingeniosa y apasionante, concuerdo con todos aquellos que designan a La Hoguera de las Vanidades, como la novela de New York.
Me demoré mucho en decidirme a comprar esta novela porque es cara, como todos los libros de esta editorial. Esperaba que surgiera alguna edición económica, pero nunca llegó.
De todas formas, a fines de 1999 en noviembre para ser más exacto, recibí el libro como un regalo de cumpleaños de mi famila. Mejor regalo que un libro, creo que no hay.

La trama es espectacular. Desdibuja la vida y el mundo de un yuppie cuando comete el error de desviar su camino al aeropuerto JFK en compañia de su amante, y se ve totalmente desamparado, solo y débil.
Descubre que sus tarjetas de crédito, su auto de último modelo, su agenda de contactos y las ropas finas que viste, no le sirven de nada ante la realidad de un mundo que creía no existía, el mundo del otro lado de la ciudad, el de los desamparados, el de la lucha diaria y constante. 

Creo que Tom Wolfe es cruelmente irónico al desenrrollar una trama que presenta el mundo de las altas finanzas y los restaurantes en voga, hilándolos con el submundo picaresco de la ley del más fuerte,  y el mafioso universo de un profundo Harlem.

Hoy, después de casi 12 años de haberla leído, no se si Wolfe fue premonitorio cuando hago la comparación con el reciente desastre financiero de Lehman Brothers.
¿Qué habrá sucedido con todos los magníficos ejecutivos de esta empresa?
Prometo releer este libro, ahora que tenemos frescas las consecuencias de la crisis económica reciente.
Este libro se recomienda por sí solo. Creo que no perderá vigencia.
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